Dolores May
 
 
Objeto y representación
por Pilar Altillo
curadora

Diferenciar estos dos términos implica hablar de dos continuidades verificables en todas las culturas. Por un lado el objeto, como cosa diferente de lo natural, como extensión de nuestras habilidades, cargado de significados tanto como funcionales como estéticos, humano y de una diversidad abrumadora. Por el otro, la representación que nos permite ingresar a diversos sistemas de códigos visuales, sonoros, simbólicos, gestuales por enumerar sólo algunos-, para acceder a una interpretación de la cosa objeto-representada.
Desde el ideograma hasta el retrato, que transforma el sujeto en objeto representado, abarcando toda la gama de lo reconocible en nuestro entorno, en lo que puede agruparse bajo la consabida identidad de lo figurativo, reconocible. Pero en nuestra cultura contemporánea hemos sido testigo de algunas particulares señas que nos permiten armar una serie de constelaciones diferenciales. Lo representado ahora abarca un amplio circuito en donde el objeto cotidiano, el objeto para jugar, el objeto reconocible se transforma en algo metafórico, subjetivando esos recursos representativos en juegos de interpretación de diversa complejidad. Invirtiendo el sentido, volviendo inútil lo usable, mostrando lo de dentro hacia fuera, aludiendo indirectamente o sugiriendo con pocos datos, lo representado se torna reflexión, enunciado, discurso crítico y recuperación de la memoria o del gesto.
Esta enunciación a partir de 58 artistas visuales y 7 teóricos, contiene parte de este recorrido antes descrito. No pretende ser exhaustiva ni totalizar una diversidad tan amplia. Es un recorrido abierto al espectador, a sus sentidos y a su interpretación. Es también un encuentro de lo contemporáneo de las miradas seleccionadas con esta casa museo, cargada de objetos característicos de una época donde la manualidad imprime datos reconocibles de abrumadora belleza y simbolismo.